



Veinticinco por veinticinco centímetros de superficie: es la plancha cuadrada pensada para cocina, parrilla o fuego directo. El hierro fundido distribuye el calor parejo, sin puntos fríos, y conserva la temperatura sin que tengas que estar ajustando fuego a cada instante. Eso es lo que diferencia al hierro del acero: la inercia térmica.
Tiene dos lados: uno liso para carnes, verduras, milanesas; el otro con surcos finos tipo parrilla para marcar y escurrir grasa. El mango de madera se retira para curar la tapa de la bifera, asi que todo queda liso en el fuego. Pesa 3,5 kg, lo que es a la vez su virtud y su limitación: ese peso es lo que le da la capacidad de retención, pero también significa que se maneja con ambas manos cuando está caliente.
Viene sin curado, es decir con la pelicula protectora de aceite industrial. El instructivo incluido en la caja es claro: aceite de cocina, fuego bajo durante unos diez minutos, repetir hasta tener una pátina oscura uniforme. Eso es lo que la hace antiadherente de forma natural, y por eso el hierro mejora con el uso: cada comida suma una capita de sabor acumulado. La contra es obvia: requiere mantenimiento. Si no la limpias y secas, se oxida; si la abandonas seis meses, va a necesitar una arenada para recuperarse.