







El mate de toda la vida, sin vueltas: acero inoxidable, sin aislamiento térmico, con la forma tradicional del mate calabaza pero en metal, mucho más resistente a los golpes y a las caídas que uno de madera o calabaza natural.
No es un mate térmico —no tiene doble pared ni retiene la temperatura del agua como sí lo hace el Mate Térmico 300 ml— y por eso mismo es notablemente más económico. Es la opción justa para quien quiere un mate simple, liviano y prácticamente indestructible para el uso diario, sin pagar de más por funciones que quizás no necesita.
Si tu prioridad es que el mate se mantenga caliente el mayor tiempo posible mientras estás cebando, conviene invertir en el Mate Térmico 300 ml. Si en cambio buscás algo simple para tener a mano sin miedo a romperlo, este clásico cumple perfecto y a un precio mucho más accesible.